La última jornada, en domingo, como no podía ser de otra forma, lució un sol esplendido, lo que aproveché para salir temprano a correr, este viaje me pilló a un mes vista de la maratón que llevo preparando desde finales de septiembre. A pesar de la mañana despejada, los termómetros marcaban 0º, aún así algunos y estaban bañándose en la playa de la Concha o haciendo surf. Bajé desde el palacio de Miramar hasta el Peine del Viento, a la falda del monte Igueldo, desde allí recorrí toda la bahía de La Concha, rodeé la falda del monte Urgull para llegar al Kursaal, recorrí la playa de Zurriola y vuelta por el paseo de María Cristina, de nuevo playa de la Concha, jardines de Miramar y al hotel a tomar una buena ducha, unos 15 kms corriendo y disfrutando de un circuito totalmente nuevo para mí. Volví a reencontrarme con resto de la expedición en la cafetería más próxima al Peine del Viento, habíamos quedado allí para desayunar. Zumo de naranja natural y pan tostado con aceite y pintxo de tortilla jugosa, todo un arranque de jornada. Paseo por el Peine del Viento y al hotel para recoger las maletas y llegar a Bilbao a la hora del aperitivo.

Peine de los VientosNos alojamos en el hotel Hesperia Bilbao, muy bien situado, a orillas de la Ría, entre el Guggenheim y el casco viejo. Tras el check in, nos fuimos paseando para adentrarnos en las siete calles.

Turronería IvañezDomingo, el sol dibujando un cielo azul intenso, partido del Atleti en San Mamés a las 18:00. Más que suficiente para que las estrechas calles del casco viejo bilbaíno estuvieran repletas de gente tomando pintxos, nosotros no íbamos a ser menos.
La primera en la Plaza Nueva, en el Café Bar Bilbao, sin la bendición de las mujeres nos atrevimos a pedir calamares fritos, que para no estar bendecidos vaya si estaban buenos.
Continuamos por las estrecheces de las siete calles dando a parar en Batzokia, allí nos pasamos al Txacolí, como empapante lo acompañamos de chipirón relleno de verduritas, tortilla, chorizo y morcilla, no fue un sitio que dejara huella.

Bizkaiko TxakolinaVolvimos a la Plaza Nueva y ahora si, por fin encontramos los pintxos que buscábamos. Los primeros cayeron en Ekain, mucho más elaborados que los anteriores, algunos casi con la denominación “de autor”: mezcla de quesos con tomate confitado y flambeado o un atún mezclado con mayonesa, verduritas y cubierto con un par de anchoas o un taco de bonito del norte con pipirrana… una delicia, añadan que el Txacolí que tomamos era mucho mejor que el anterior.

EkainLa línea ascendente que parecíamos haber encontrado en nuestro regreso a la Plaza Nueva, nos llevó a Gure Toki, no pudimos caer en mejor lugar para cerrar la jornada vespertina. El Txacolí, a estas alturas no sabría si realmente era mejor que el anterior, así nos pareció, o nuestro nivel de percepción estaba desarmándose, que también. De entrada nos obsequiaron con unas rabas de la casa (muy buenas), para picar pedimos foie con manzana y Pedro Ximenes, costilla de vaca con algas y pasta filo con langostino y verdurita. El departamento de “relaciones con el paisanaje”, en las tareas propias de su cargo, obtuvo una información relevante para esta crónica, fuimos los últimos clientes de este bar, ese domingo cerraban por reforma, así que a modo de despedida y a fin de apurar la botella cerramos con unos huevos de pava rotos.

Gure TokiLa tarde nos dio para un paseo alrededor del Guggenheim, un café y buscar el hall del hotel en el que tirados en un sofá vimos al Atleti empatar con el Málaga mientras aliviábamos la gula con infusiones varias.
Tras una buena siesta volvimos, dando un paseo, al centro, ya casi desierto, pero nosotros nos resistimos a irnos sin cenar, así que nos metimos en La Deliciosa, los más perjudicados resolvimos a base de agua, sopa de pescado, verduras asadas o lubina plancha, pero los incombustibles no renunciaron a su entrada de chorizo a la sidra, el bacalao a la vizcaína o las chuletillas de cordero.

Bacalao en la Deliciosa Chuletitas en la DeliciosaComo dice un buen amigo mío: “Para vivir así es mejor no morirse”. Al día siguiente fue lunes.

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