Paseo por Oviedo

Aprovechando la tarde de espera para comenzar el Camino de Santiago, el Camino Primitivo, ¿qué mejor que dar un paseo por Oviedo?. Vuelvo a pasear por aquí después de algo más de diecinueve años. Como era de esperar, está todo muy cambiado a como lo recordaba.

Comienzo el paseo desde el Apartahotel Campus y me dirijo hacia la Catedral tomando la calle Manuel García Conde hasta la calle Gascona que es peatonal. De ahí ya se puede ver la torre de la Catedral. Esta calle está llena de sidrerías y comercios.

Calle peatonal Oviedo Sidrerias

Se nota que estoy en una zona muy céntrica. Sólo tengo que seguir por la calle Águila para aparecer en la Plaza Alfonso II el Casto, que es la plaza donde se encuentra la Catedral de San Salvador. Una foto obligada frente a la portada gótica que repetiré mañana cuando comience mi ruta hacia Santiago.

Catedral Oviedo

Decir que la portada gótica del S.XIV está realizada sobre otra prerrománica del S.IX. Por desgracia no he llegado a tiempo para poder entrar, pero me informo sobre la importancia de la Cámara Santa, que se construyó en el S.IX por orden de Alfonso II para acoger las reliquias que llegaban a Asturias durante la Reconquista y las Cruzadas. En el presbiterio se exponen la Cruz de los Ángeles, que es la que aparece en el escudo de la ciudad de Oviedo, y la Cruz de la Victoria donada por Alfonso III (S.X), que está en el escudo del Principado de Asturias. Destacan las puertas de nogal tallado del S.XVIII en el pórtico exterior, y el retablo mayor S.XVI en el interior.

“Quien va a Santiago y no va a El Salvador, visita al vasallo y no al Señor”. (Copla Medieval)

En la misma Plaza podemos apreciar dos palacios barrocos, el de Valdecarzana y Camposagrado.

Palacios Oviedo

Sigo camino por la calle Rúa, donde aprecio la fachada de la Casa del mismo nombre. Desde aquí puedo ver la trasera del edificio del Ayuntamiento que se encuentra en la prolongación de esta calle, pero que cambia de nombre. Calle Cimadevilla y la Plaza de la Constitución (Ayuntamiento). Un pasaje inferior con arco me recuerda al Ayuntamiento de Osuna. Es un edificio singular y bastante construido en varias etapas a lo largo de los S.XVII y S.XVIII.

Calle Rúa Oviedo

Por la calle Sol llego hasta la calle Jesús. Allí me encuentro con la Iglesia de San Vicente. El Museo Arqueológico está instalado en el monasterio de San Vicente, el cual dicen que tiene un claustro digno de ver. El museo expone mucho material del paleolítico y del neolítico, además de disponer de una gran colección de heráldica medieval.
Pasando de largo la calle Jesús giro a la derecha por la Calle Pozos buscando la plaza de Riego, y la Universidad de Oviedo. Siguiendo el perímetro de la austera fachada, paso de la calle Ramón y Cajal hacia la calle San Francisco. Supongo que si hubiera llegado antes, podía haber disfrutado del mercado de Fontán. Por esta cara, hay una bonita portada de entrada a la Universidad (Colegio de Recoletas).

Llego a la Plaza Escandalera y no dejo de pararme a ver la Maternidad de Botero. Recuerdo el acceso al Teatro Campoamor un poco diferente. Parece que han conseguido peatonalizar la zona, cosa que agradezco.

Teatro Campoamor Oviedo

Subo a la derecha hasta la Plaza Carbayón para ver el monumento a la Concordia. Voy a seguir recto hacia arriba por la calle Argüelles y Jovellanos hasta la casa de los Campomanes. Una vez que veo el monumento a Jovellanos, giro hacia la calle San Vicente buscando cerrar mi paseo. Precioso el pórtico del monasterio de San Pelayo.
Tras pasar por la plaza Feijoo, y por el museo Arqueológico, paso por el arco de San Vicente hacia la plaza Corrada del Obispo. Por la calle Canóniga me dirijo hacia la calle Santa Ana que es donde está el Museo de Bellas Artes.

Plaza Feijoo Oviedo

Acabo el paseo de nuevo en la Plaza de Alfonso II frente a la Catedral.

Catedral Oviedo 2

Recordaba alguna sidrería junto a la catedral, pero han crecido en número y la elección es complicada. Como final del paseo, la visita es obligada. Así que hacia allá dirijo mis pasos. No me puedo pasar con los culines, que son muy traicioneros. Comienzas bien, y sin previo aviso estás enganchado a las viandas y a la sidra. De ahí a perder la noción del tiempo hay sólo un suspiro.

Sidra en Ferroviario

Sidrería El Ferroviario.

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